Sunday, February 14, 2021

Kevork Topalián: La ciudad







Del libro Un texto en ruinas, de Kevork Topalian (Argenta, 2016; Amazon, 2019).


Pasa el río entre las columnas que sostienen
parte de la noche bajo el puente;
se desliza, divide y fragmenta en múltiples
cursos —agentes de un ejército de sombras
a la zaga de algún concepto oscuro

engendrado en el trastorno. Se tensa el arco
del puente cada vez más contra la noche
—a esa hora no habrá cuerpo que lo atraviese—;
fluye en cambio por debajo la corriente
de incontables, ignoradas cartas y misivas
dirigidas con justicia por remitentes,

sin encontrar destino. En hileras la luz
de los postes alcanza iluminar
el breve paso del correo fluvial
en su curso nocturno río abajo.

……..Sobres cerrados y lacrados
de remisiones nunca recibidas,
tintas corridas por el agua,
la humedad de viajes sin arribo:
noticias, promesas, intenciones
mantienen continua la corriente,
la desmemoria del sinsentido.

También sucede durante el día
que la sensación creciente de un fluir
toma por sorpresa al caminante,
quien transita con la muerte por callejones.
A medida que se desplazan, escalas de grises
del blanco al negro la delatan.
Surgen vagas formas, siluetas nacidas
de sí mismas, salen a las calles hipnotizadas,
ebrias de bruma opaca: el polvo las confunde
con su materia vana, las engaña.

*
……..No dejan detrás de sí las calles
ni esquinas transitadas:
a medida que el caminante y la muerte
se trasladan, van quedando en la memoria,
de resto se desvanecen (tal fue la suerte
del antiguo tranvía).

Bastará el menor destello
para errar el cruce y caminar
en la improbable dirección opuesta,
la del eco de sus pasos.
Primero sentirá quedarse detrás,
poco a poco sentirá quedarse más atrás,
luego habrá desaparecido;
entonces ya no será él sino su sombra:

un sueño oculto
tras la esquina donde duerme
ese desconocido morador
de qué otro tiempo, sabrá Dios.
A la noche del vivir
arrojado,
noche de sí mismo
al amparo
de aquella identidad
opalescente;
más clara y familiar
en ocasiones
que otras en que se abisma,
una sombra
atravesada en la vigilia.


……..Puebla una muchedumbre de siluetas,
colmando la escisión, la pérdida de vista;
desconocidos rostros siempre en formación
asaltan el campo de la mirada; es el caos
siempre nuevo e inesperado, tan visible
como cambiante y sin aviso, que esquiva el rastro
de todos los que se buscan a sí mismos
inadvertidamente en torno a la espiral,
gravitan hacia su centro siempre descendente.

Todo encuentro ocurre al mediodía.
Se puede ir entonces en contra del sentido
de la corriente abismal; a contraflujo,
si no se repara demasiado en direcciones,
se puede arribar a las afueras de la ciudad.
Allí la tierra es un campo baldío,
guijarros y pardo verdor se mezclan,
indiferencia, contraste, retazos
de asfalto desprendido, con oxidadas
tuercas y pesados jirones
de concreto. La tierra desnuda y seca.
Vago rumor,
allí no hay diálogo que valga;
no existe fuga
más allá de los linderos;
tan sólo se da la espalda
y desanda de vuelta al destierro.


The river passes between the columns that hold up
part of the night under the bridge;
it slides, divides and fragments into multiple
courses - agents of an army of shadows
in the wake of some obscure concept

engendered in the upheaval. The arch of the bridge
of the bridge tighter and tighter against the night
-at that hour there will be no body to cross it-;
flows instead underneath the stream
of countless, ignored letters and missives
addressed with justice by senders,
without finding a destination. In rows the light
of the posts is enough to illuminate
the brief passage of the river mail
in its nocturnal course downstream.

........Secured and sealed envelopes
of mail never received,
inks smeared by water,
the humidity of journeys without arrival:
news, promises, intentions
keep the current going,
the dismemory of meaninglessness.
It also happens during the day
that the growing sensation of a flowing
takes the walker by surprise,
who walks with death through alleys.
As they move, scales of grayscale from white to black
from white to black give it away.
Vague forms emerge, silhouettes born of themselves, emerge
of themselves, they go out to the hypnotized streets,
drunk with opaque mist: the dust confuses them with their vain matter.
with its vain matter, deceives them.

*
........They leave behind them neither streets
nor busy corners:
as the wayfarer and death
they move, they remain in the memory,
and then fade away (such was the fate of the old tramway).
of the old tramway).
The slightest glimmer will be enough
to miss the crossing and walk
in the improbable opposite direction,
that of the echo of his footsteps.
First you will feel yourself falling behind,
little by little he will feel himself falling further behind,
then he will have disappeared;
then it will no longer be him but his shadow:
a hidden dream
behind the corner where he sleeps
that unknown dweller
of what other time, God knows.
To the night of living
thrown,
night of itself
in the shelter
of that opalescent
opalescent;
clearer and more familiar
at times
than others in which it is abysmal,
a shadow
crossed in the vigil.

........Puebla a crowd of silhouettes,
filling the splitting, the loss of sight;
unknown faces always in formation
assail the field of the gaze; it is the chaos
always new and unexpected, as visible
as changeable and without warning, that eludes the trace
of all those who search for themselves
around the spiral,
gravitate towards its ever descending center.
Every encounter occurs at noon.
One can then go against the direction of the abyssal current
of the abysmal current; against the flow,
if one does not pay too much attention to directions,
one can arrive at the outskirts of the city.
There the land is a wasteland,
pebbles and brown greenery mingle,
indifference, contrast, patches
asphalt, with rusted nuts and heavy tatters.
nuts and heavy shreds of concrete.
of concrete. The bare, dry earth.
Vague rumor,
there is no dialogue there;
there is no escape
beyond the boundaries;
only one turns one's back
and wanders back to exile.



Kevork Topalian

Poeta venezolano (Caracas, 1969). Ganador del premio Fernando Paz Castillo de poesía (2007). Ha publicado los poemarios Lámpara de oscuridad (Celarg, 2008; Amazon, 2019), Un texto en ruinas (Editorial Argenta, 2016; Amazon, 2019), La irrupción (Amazon, 2019), Arte del gesto (Amazon, 2019) y Diario del nihilista (Amazon, 2019).

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